martes, 12 de agosto de 2014

Y de pronto ¡boooom! Un aquelarre de brujas!

Ahora sentada al rededor del fuego con las brujas, recitando nuestra invocación a los espíritus, me acordé de aquel día en que me levanté por la mañana pensando en que algo maravilloso iva a suceder, de camino al trabajo en la botica, me choqué con un chico moreno, de ojos azules y tez tostada, se le calló un colgante era una mano de plata con un pentagrama grabado en su palma, me di la vuelva para darsela pero no me escuchó, continué y al día siguiente me lo volví a encontrar en el mismo lugar buscando su mano. Esa mano era algo extraño, un simbolo que ya me conozco, pero grabado en una mano, en fin, investigué el tema, y era el talismán de un aquelarre llamado "la orden de la estrella". Todos llevan el mismo colgante, es como algo que les identifica con el grupo o mas bien  con el "aquelarre", no faltó mucho para que aquel chico llamado Enrique me invitara a su aquelarre, las reuniones se celebran los sábados, no por nada especial, simplemente no trabajan por las tardes...

Y aquí estoy, rodeada de un montón de brujas, recitando una invocación a los espíritus y cabalgando la cerca junto a estas maravillosas personas, eso si, no te recomiendo el brebaje de brujas, esta asqueroso, yo prefiero el tradicional y potente ungüento volador, que por su puesto tuve que conseguir las hierbas yo misma en la botica, pero en fin, querido diario, mañana te cuenta que tal la noche de brujas...